“Cuando un niño recién nacido aprieta por primera vez el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre”

Gabriel García Márquez

sábado, 26 de abril de 2014

¡Síntomas para saber si estas embarazada!

Mediante una prueba de orina casera, podrás determinar si estas embarazada!



Existen algunos síntomas del embarazo los primeros meses que te pueden alertar de que algo está cambiando en tu cuerpo y que es posible que puedas estar embarazada, pero como son síntomas muy diversos y generalizados, en cada mujer se expresan de manera diferente. Es posible que sufras de estreñimiento y empieces a orinar con una frecuencia fuera de lo normal, o te empieces a sentir muy cansada y somnolienta todo el tiempo, aunque algunas mujeres no perciben estos signos al principio, hasta que les falta el periodo menstrual.
No todas las mujeres experimentan los mismos signos de embarazo. Si crees que puedes estar embarazada, lo mejor es hacer una prueba casera o examen de orina que se puede comprar en cualquier farmacia. Pero también existen ciertos síntomas que indican un posible embarazo.
La mejor forma de salir de dudas y confirmar si estás embarazada es acudir a tu médico o realizarte un examen de sangre que mida el nivel de la hormona del embarazo (GCH o HCG por sus siglas en inglés). Aunque los exámenes que haces en casa no son 100 por ciento infalibles, tienen una muy alta probabilidad de acertar; en todo caso, el problema son los falsos negativos, ya que puede ser que estés embarazada y el examen de orina casero aun no lo detecte. De todas maneras, debes confirmar con tu médico.
Una vez que visites al ginecólogo para confirmar si estás embarazada, él te explicará cómo tienes que cuidarte durante las fases del embarazo  y de cuántas semanas estás. Quizás te realizará una prueba de ecografía para saber cómo y dónde se encuentra tu embarazo, si parece ser normal o por el contrario necesitas algunos cuidados especiales. Esta etapa es crucial, debes pensar cómo afectará en tu vida y en los cambios de tu forma de vivir.
Síntomas de un embarazo:
Falta del período: Cuando se retrasa tu regla o menstruación, y normalmente eres regular, puedes sospechar que estás embarazada. Entre otras razones que pueden producir el retraso en el periodo son el estrés, una enfermedad u otro tipo de problema hormonal.
Pechos adoloridos y/o hinchados: Unas tres semanas después de la fecha de concepción, muchas mujeres experimentan cierto dolor en los pechos, sobre todo en la zona del pezón, e hinchazón. La sensación es parecida a las que se sienten durante los días premenstruales.
Manchas ligeras: Algunas mujeres tienen pequeñas manchas de flujo o sangre en el momento en el que el embrión se implanta en el útero, unos 8 ó 10 días después de la ovulación. Hay mujeres que confunden estas manchas con una menstruación extraña, fuera de lo común.
Sueño: Hay mujeres que experimentan una sensación de fatiga extrema durante las primeras semanas del embarazo. Se sienten cansadas y con ganas de dormir, aunque no hayan realizado ningún esfuerzo extraordinario.
Aureola más oscura: En algunas mujeres, la zona alrededor del pezón (la aureola) se pone más oscura y/o más grande en los días en los que deberían tener la regla.
Nausea y/o vómitos: Es uno de las síntomas más comunes del embarazo. La mayoría de mujeres embarazadas empiezan a sentir náuseas a partir del segundo mes del embarazo, pero algunas las sienten a partir de que quedan embarazadas.
Orinar con mayor frecuencia: Otra síntoma común del embarazo es la necesidad de orinar más veces durante el día (y la noche) a partir de la segunda semana del embarazo. Ojo: si sientes ardor o picazón, puede ser señal de una infección urinaria.
Estreñimiento: El estreñimiento es muy común durante el embarazo y en algunas mujeres se presenta no solo al inicio de la gestación sino a lo largo de toda la dulce espera. A veces esto lleva a desarrollar hemorroides. Ingiere más agua y alimentos con fibra para ayudar a combatir este problema.

Si presentas estos síntomas lo mas probable es que un bebe venga en camino, anda es hora de prepararte!

viernes, 25 de abril de 2014

No puedes quedar en embarazo?, aprende mas sobre las Técnicas de reproducción asistida.





Consiste en auxiliar, transformar o sustituir procesos destinados a ocurrir espontáneamente en el aparato genital femenino por medio de una manipulación ginecológica. No genera modificación alguna en el patrimonio genético del embrión humano.




El recurso a la procreación artificial tiene la función de otorgar una de las materias primas más importantes para la ingeniería genética, es decir, los gametos, y especialmente, cuando se realiza la técnica de fecundación in vitro, los embriones sobrantes.Técnicas de reproducción asistida.



Inseminación Artificial

La Inseminación Artificial (IA), es una técnica de reproducción asistida que consiste en el depósito en el interior del tracto reproductor femenino de los espermatozoides, para acortar la distancia que deben recorrer éstos hasta llegar al ovocito.

En un principio la Inseminación Artificial se utilizó en situaciones de alteración anatómica del aparato reproductor masculino o en casos de disfunción eréctil, en los que el varón no era capaz de eyacular dentro de la vagina de la esposa. Posteriormente la Inseminación Artificial se utilizó también en casos de infertilidad masculina, ya que al concentrar los espermatozoides se consigue que un mayor número de ellos alcance la periferia del ovocito.
De forma natural, la eyaculación inyecta una gran cantidad de espermatozoides en la zona de entrada del útero, llamada cérvix o cuello uterino. Las glándulas del cérvix producen un moco que a diferencia del pH ácido de la vagina, es de pH alcalino como el líquido seminal. Los espermatozoides penetran a través de este moco cervical y se almacenan en las criptas que forman las glándulas del cérvix. Muchísimos espermatozoides, no penetran en el moco y se pierden en la vagina.
El líquido del semen o plasma seminal, posee unas substancias (prostaglandinas) que al actuar sobre el cérvix hacen que el útero se contraiga y aspire los espermatozoides acumulados en el moco cervical hacia la parte alta del útero. El plasma seminal nunca entra dentro de la cavidad uterina. Se queda en la vagina, por lo que es normal que las mujeres noten que cae algo de líquido después de haber tenido relaciones. En una Inseminación Artificial, el plasma seminal es separado de los espermatozoides y es eliminado, ya que si se introdujera dentro del útero, produciría fuertes contracciones, e incluso podrían aparecer infecciones o reacciones anafilácticas.
Además de por las contracciones uterinas producidas por las prostaglandinas del plasma seminal, los espermatozoides ascienden hacia las Trompas de Falopio por las contracciones peristálticas de las trompas, inducidas por las hormonas que liberan los folículos. Normalmente hay un solo folículo dominante que producirá más cantidad de hormonas y que hará que la trompa de su lado se contraiga más que la del otro, aspirando hacia sí la mayor parte de los espermatozoides.


Una vez llegan hasta el óvulo y gracias al batido de su cola, los espermatozoides atraviesan las células que rodean al ovocito (llamadas cúmulus ooforus) y merced a unos receptores específicos en la Zona Pellúcida (capa que envuelve al ovocito) se unen a ésta y al hacerlo se produce una modificación en la cabeza del espermatozoide (llamada Reacción Acrosómica) que hace que se liberen substancias que modifican la Zona Pellúcida y permiten la fecundación.



Parece, sin embargo, que para que la fecundación se produzca deben adherirse a la Zona Pellúcida una suficiente cantidad de espermatozoides. Si llegan pocos, será muy difícil que se consiga fecundar. Esto nos explica porqué varones con poca cantidad de espermatozoides móviles, tendrán grandes dificultades para conseguir embarazo de forma natural, ya que, como se ha comentado, parte de estos pocos espermatozoides móviles se perderán en la vagina y del resto, no todos ascenderán hasta el fondo del útero y algunos de los que sí lo hagan, irán hacia la trompa donde no se encuentra el óvulo y por fin, no todos los que alcancen el óvulo serán capaces de atravesar las células del Cúmulus Ooforus y unirse a la Zona Pellúcida. Si partimos de pocos espermatozoides, muy pocos alcanzarán el óvulo.
En esto casos, la Inseminación Artificial es un tratamiento muy sencillo y de gran ayuda ya que lo que permite es depositar una gran cantidad de espermatozoides móviles en el fondo del útero, para que puedan llegar suficientes hasta el ovocito. Explicándolo de forma muy esquemática lo que se hace es concentrarlos y depositarlos en el fondo del útero el día que la mujer está ovulando. Aunque seguimos partiendo de pocos espermatozoides, al concentrarlos y dejarlos mucho más cerca del óvulo, no perdemos los millones de espermatozoides que quedan por el camino de forma natural.

En realidad, el semen no simplemente se concentra, sino que dos horas antes de hacer la Inseminación Artificial se le realiza un procedimiento de capacitación artificial, que imita el proceso de capacitación natural y que básicamente, además de la concentración, consiste en la eliminación del líquido del semen y la substitución de éste por un medio de cultivo específico que trata de aumentar la movilidad espermática así como de mejorar la capacidad fecundante de los espermatozoides. Se realiza además una selección de los mejores espermatozoides, de manera que solo éstos son utilizados para la inseminación artificial.

TIPOS DE INSEMINACIÓN:

Dependiendo de la procedencia del semen, y del lugar del tracto femenino donde se depositen los espermatozoides, existen diferentes tipos de Inseminación:


Según la procedencia del semen:
I.A. Conyugal (I.A.C.), cuando el semen procede del marido.

I.A. Donante (I.A.D.), cuando el semen procede de un donante anónimo.


Según el lugar donde se depositen los espermatozoides:
I.A. Paracervical, cuando se dejan en el canal cervical

I.A. Intrauterina, cuando se dejan en el interior del útero.

Habitualmente se lleva a cabo siempre la Inseminación Artificial Intrauterina con el semen previamente capacitado, ya que es la que mejores resultados proporciona.



Vamos es el momento de empezar a soñar para tener un bebé!

jueves, 24 de abril de 2014

¡Crecimiento de tu bebé por meses!



Así se vera reflejado tu bebe mediante una ecografía 3D o 4D.

Primer mes


Para los padres es el clímax de una noche, para su hijo el comienzo de la existencia: de la fusión de un espermatozoide y un óvulo surge una nueva vida. En esta hora cero, el huevo fecundado mide sólo 0,12 milímetros, pero ya está determinado en su herencia genética si es un niño o una niña o si tendrá los ojos marrones de su madre o pelo liso o rizado.
A las cuatro horas, el cigoto comienza a dividirse en el cuerpo de la mujer en dos células exactas. Y así continuamente, las células siguen dividiéndose.
A los cinco días el conjunto celular, con forma bastante esférica, se desplaza hasta la matriz por las trompas de Falopio y anida en la mucosa uterina. En ese momento tiene el tamaño de la cabeza de un alfiler. Pocos días después, un test de embarazo ya puede avisar de que un bebé está en camino.
Los médicos, sin embargo, tienen otro cálculo temporal y dicen que el bebé ya tiene cuatro semanas pese a que la fecundación ocurrió hace solo 14 días. Su cálculo comienza el primer día de la última menstruación.

Segundo mes

Los vasos sanguíneos que se han desarrollado entre tanto están conectados a la circulación sanguínea de la madre. Poco a poco, vas notando que está creciendo un pequeño ser dentro de ti. En la quinta semana comienza a latir su corazón y aparecen las diminutas manitas y pies. Unos días después, elembrión ya puede girar su cabecita.
A finales del segundo mes ya están formados todos los órganos y sistemas orgánicos. Tu bebé se mueve de modo perceptible: su tórax sube y baja rítimicamente como si respirara y puede estirarse y encogerse.
A finales del segundo mes tu bebé ya mide unos dos centímetros y pesa unos diez gramos.El movimiento es importante para el desarrollo de tu bebé. Sus experiencias sensoriales influyen el desarrollo de su cerebro.

Tercer mes

A partir de la décima semana de gestación tu bebé puede sentir estímulos en su piel. Su hígado comienza a producir bilis y aproximadamente al finalizar el tercer mes bebe ya líquido amniótico y lo expulsa después. Con ese gesto de tragar entrena pulmones y riñones.
La corteza cerebral empieza también a crecer para convertirse en el futuro en la parte del cerebro que, según los científicos, alberga la personalidad de la persona.
Tu bebé participa en tu vida. Siente excitación, alegría o estrés. Si te asustan, la adrenalina liberada en tu sangre le provoca palpitaciones.
A finales del tercer mes el feto mide unos seis centímetros y pesa unos 23 gramos.

Cuarto mes

Es ahora cuando crecen las “turbulencias” en tu vientre. Las vías nerviosas del cuerpo de tu bebé se han unido ya de tal formal que puede girarse, flotar e incluso dar volteretas. El bebé tiene aún mucho espacio y en sus “aventuras” puede tocar ligeramente la pared del útero. Muchas embarazadas sienten este tierno movimiento alrededor de la 15ª semana. Poco a poco se mueven también los globos oculares del feto, aún bajo los párpados firmemente cerrados.
A finales del cuarto mes de embarazo tu bebé mide unos 16 centímetros y pesa alrededor de 100 gramos.

Quinto mes

Tu bebé tiene que seguir creciendo y entrenándose para la vida fuera del útero. Por ejemplo, sus sentidos. En este mes desarrolla el sentido del gusto. En la 20ª semana de gestación, tu bebé tiene diez veces más receptores de sabores en su boca que después de nacer. Le gusta todo lo que sabe dulce. Los científicos han descubierto que al feto le encanta beber líquido amniótico cuando está enriquecido con algo que contenga azúcar.
También los oídos del bebé se preparan para recibir sonidos: sin embargo, al principio solo oyen tus latidos del corazón y el ruido que hacen tus tripas, así como tu voz.
A finales del quinto mes, tu bebé mide unos 25 centímetros y pesa unos 380 gramos.

Sexto mes

Con un poco de suerte, en la ecografía que se hace en torno a la 20ª semana de embarazo puedes observar ya cómo se chupa el dedo tu bebé. Quizá juegue también con el cordón umbilical, pues ya funciona su reflejo de agarre. Le interesa su cuerpo, acaricia su cara con sus manitas, se toca sus bracitos y piernas. Además, sus movimientos se hacen más rápidos.


Al finalizar el sexto mes, tu bebé mide unos 30 centímetros y pesa entre 600 y 700 gramos.Tu bebé puede sentir dolor, se atraganta de vez en cuando con el líquido amniótico y tiene hipo, algo que sentirás como suaves empujoncitos en la pared abdominal.

Séptimo mes

Poco a poco el feto comienza a dirigir sus “antenas” al mundo exterior. Ya percibe lo que pasa fuera -ruidos del tráfico, voces de otras personas o música- y también desarrolla preferencias, como por la música suave.
A finales del séptimo mes de gestación tu bebé mide entre 35 y 38 centímetros y pesa entre 1.000 y 1.200 gramos.En este momento sus ojos ya están unidos a la corteza cerebral a través de las vías nerviosas. En torno a la 26ª semana de embarazo tu bebé abrirá los párpados por primera vez. Aunque solo le llega alrededor del uno por ciento de la luz diurna, ya es sensible a la luz y mira con curiosidad en una dirección cuando colocas sobre tu vientre una fuente de luz fuerte, como, una lámpara de mesa. 


Octavo mes

Un pensamiento tranquilizador: si tu hijo llegara en estos momentos al mundo, ya podría vivir con ayuda médica. Sin embargo, este inicio de la vida prematuro sería aún bastante problemático, pues habría que apoyar con medicamentos la maduración de los pulmones y el bebé sería muy vulnerable a infecciones, además de tener que ser alimentado artificialmente.
El cuerpo del bebé está cubierto de lanugo, una fina pelusilla encargada, junto a la membrana llamada amnios, de que la piel del bebé no se reblandezca con el líquido amniótico.
El feto está cada vez más despierto y reacciona al contacto exterior. Siente cuándo colocas con ternura la mano sobre tu vientre o cuándo tu pareja presiona suavemente tu tripa con un dedo. Quizá el niño “responda” empujando también o acurrucándose desde dentro en el lugar donde se encuentra la mano.
Al finalizar el octavo mes de embarazo, tu bebé ya mide entre 40 y 42 centímetros y pesa entre 1.700 y 2.000 gramos.

Noveno mes

La cuenta atrás para el nacimiento corre, el bebé practica para la vida “real”. En tu seno tiene relativamente poco espacio, por lo que apenas puede girarse ya.
Ahora traga diariamente hasta tres litros de líquido amniótico y entrena así el estómago, las tripas y la vejiga. Se chupa el dedo con frecuencia y patalea con fuerza: así logra que su piel sea masajeada por la pared del útero. También abre ya los ojos con mayor frecuencia.
A finales del noveno mes tu bebé mide unos 47 centímetros y pesa entre 2.500 y 3.000 gramos.

Décimo mes

Para estar preparado para las futuras oscilaciones de temperatura tras su nacimiento, tu bebé necesita un panículo de grasa adecuado, algo que desarrolla en las últimas semanas.
Todos sus órganos están listos para entrar en funcionamiento y también las bases del cerebro están puestas: más de cien mil millones de neuronas esperan a ser “alimentadas”, en su mayor parte por las experiencias que tu bebé tendrá después de nacer. La memoria ya funciona en el seno materno. Los investigadores descubrieron que los fetos en la 37ª semana de embarazo son capaces de retener durante al menos 24 horas una serie de sonidos.
Después de la 40ª semana, tu bebé abandona el entorno en el que se ha desarrollado y entonces le beneficia todo lo que ha estado practicando.

¡Bienvenido al mundo!